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NAS, computación ubicua y educación

 

La computación ubicua

Marc Weiser (1952-1999) fue uno de esos afortunados que a lo largo de la historia han estado en el lugar apropiado y el momento oportuno, allí donde todo nació: en este caso en el XEROX PARC de Palo Alto (California). Esta compañía ha sido responsable, entre otras creaciones, de la impresora láser, del estándar para redes Ethernet, del ordenador personal, del entorno gráfico del sistema operativo y del concepto de escritorio. Todos grandes hitos de la era de la informática personal que después llegaron a los usuarios de la mano de IBM, Apple y Microsoft, entre otros.

Weiser es considerado como el padre del concepto de computación ubicua. En contraste con la idea de la clásica estación de trabajo, existe una determinada categoría de equipos que proporcionan esta posibilidad. La ubicuidad significa que la tecnología puede ser usada al mismo tiempo por cualquier dispositivo y también desde cualquier lugar. Éste fue el sueño de Weiser y de otros muchos locos de la tecnología en aquellos años. En su momento fue pura teoría, pero sirvió para marcarse una meta a la que ya hemos llegado.

El servidor NAS: “tecnología invisible”

Creo que un dispositivo triunfa cuando se “invisibiliza”. La gente no suele pensar que el smartphone que tiene entre las manos es un verdadero hito tecnológico de nuestro tiempo. Simplemente hablamos, sacamos fotos, vemos vídeos o usamos alguna aplicación, como si fuera una navaja suiza infinita.

Mark Weiser lo definió así: “Las Tecnologías más potentes son las que desaparecen. Se entrelazan en el tejido de la cotidianidad hasta que se invisibilizan”

Servidor NAS, una solución excelente para los entornos educativos

Esta combinación de invisibilidad y ubicuidad de los Servidores NAS es una ventaja enorme en los entornos educativos. Hoy en día disponemos de tantas posibilidades digitales que a menudo se nos olvida que en realidad son sistemas extremadamente complejos. Y la complejidad tecnológica es enemiga de los exhaustos presupuestos educativos, de la eficiencia organizativa y la rentabilidad de cada hora que un docente invierte en aprender algo nuevo en el mundo digital. Porque estas herramientas deben ser un medio, no un fin en sí mismas.

Pensando simplemente en sistemas operativos, en cualquier centro educativo podemos encontrar varias versiones de Windows, del Apple OSX y alguna distribución linux, además de los dispositivos móviles con Android e iOS.

Un NAS es capaz de ofrecer servicios a todos estos entornos y dispositivos, en cualquier momento y desde cualquier lugar, con un coste más que razonable y un mantenimiento mínimo. Tiene una vida útil mucho más larga que cualquier ordenador personal, pero sobre todo: rápidamente “desaparece, se entrelaza en el tejido de la cotidianidad hasta que se hace invisible”. Simplemente lo usas y funciona.

Algunos ejemplos:

  • Cualquier smartphone forma parte del laboratorio de idiomas.
  • Todo el mundo puede acceder a la videoteca o audioteca simultáneamente y desde cualquier lugar.
  • Nadie se tiene que acordar de hacer las copias de seguridad.
  • El timbre es historia: programamos música para que suene en los cambios de clase.
  • El intercambio de archivos deja de ser un complejo y anacrónico sistema de intercambio de “pendrives”.   Ahora los datos viajan por la red local y se almacenan en carpetas donde se definen los distintos niveles de seguridad.

Una paradoja educativa

Otro Mark, esta vez Mr. Prensky, acuñó hace años los conceptos “nativo” e “inmigrante digital”, haciendo alusión a los que habían nacido antes y después de que internet se hiciera omnipresente en nuestras vidas. Prensky señala que estamos ante una paradoja educativa ya que los “inmigrantes digitales” -los profesores-, estamos enseñando a los “nativos digitales” -sus alumnos-.

Para los “nativos” las herramientas digitales forman parte su vida. Para los “inmigrantes” es algo que hay que aprender, como un segundo idioma. Sin embargo, mi experiencia como formador TIC de profesionales de la educación me ha demostrado que esta cuestión no tiene por qué ser una barrera, y sí se puede convertir en un ventaja. Si conocemos el funcionamiento de la experiencia del aprendizaje humano, no se tratará más que de un cambio de estrategias y herramientas. Si hablamos el idioma digital este proceso será mucho más sencillo, efectivo y exitoso, porque es motivador y significativo para esos “nativos” que llenan nuestras aulas.

Para que los “inmigrantes” aprendan ese segundo idioma -el lenguaje digital- y lo incorporen a sus herramientas de enseñanza, la tecnología ha que ser ubicua e invisible. Ubicua para que esté en el aula que esté, o incluso desde su casa, cada hora de trabajo sea una hora de aprovechamiento pedagógico, y no una constante lucha contra las máquinas. Ubicua para no tener que llevar un mismo documento en varios formatos de tal manera que se pueda usar en equipos diferentes. Ubicua para que sus alumnos accedan a los materiales tanto en la clase como en la biblioteca, desde su casa o en el autobús. E invisible para que poco a poco, lo mismo que ha sucedido en el teléfono móvil, “la tecnología educativa se entrelace con la cotidianidad hasta que se vuelva invisible”.

Afortunadamente esta experiencia ya es posible y se está llevando a cabo por todo el mundo gracias, entre otros a sistemas, a los servidores NAS. Os invito a seguir qloudea blog educación para conocer nuestros casos de éxito y continuar descubriendo las grandes posibilidades de estos dispositivos que hablan “el idioma de los nativos”.

 Rubén Brenes.  http://qloudea.com

 

 

 

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